Desde pequeños nos enseñan a ser buenos, a ayudar y a compartir. Sinceramente para poco sirve, pues convertimos esos valores en simples virtudes que todo el mundo dice tener.
Al final, nadie es generoso y nadie ayuda, y si alguien lo hace se le considera un tonto. Un tonto que lo piensa ser buena persona y en realidad, es lo que es, un tonto. Vivir a costa de alguien o algo es más fácil que trabajar por tu comida, y si te lo hacen todo para que mentir, no los vas a desperdiciar. En la vida siempre va a ver “tontos” y “listos”, siempre. Y ya se sabe quien se lleva la mejor parte. No te sirve de nada dar, si luego no recibes nada. Definitivamente no se sabe que elegir, ¿ser listo? ¿Ser tonto? Y en realidad, para que pensarlo. Para que, si ya se sabe quién va a ganar y quién va a perder.
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